Salte la navegación

de mi etapa como estudiante afirmo que mantiene una relación de causalidad con mi etapa como profesional y añado que, si no fracasé estrepitosamente durante esa etapa fue porque el fracaso me esperaba pacientemente a la vuelta de la esquina. a mi posición de estudiante que sólo quiere pasar inadvertido los profesores respondieron con la indiferencia de quien se quita un problema para concentrarse en otro más importante. siempre he creído haber tenido mala suerte con los profesores, es posible que ese punto de vista cambie gracias a nuevas informaciones a este respecto.

pasaba las tardes como estudiante feliz sin nadie que me obligara a hacer deberes, viendo la tele sin pestañear y descubriendo el onanismo a mis anchas. había descubierto que prestar atención en clase ahorra mucho estudio si buscas el aprobado raspado, de esta manera podía dedicar todo el tiempo que quisiera a avanzar en ese campo tan interesante como placentero. ni deporte, ni vida social, ni estudio; tele y pajas. así llegué a los quince años.

que algo no iba bien a mi madre no sólo se lo confirmaron las notas; el alijo de pornografía que descubrieron en mi cuarto, el cual había escondido ingeniosamente entre mis revistas de videojuegos, le dio una idea aproximada de en qué invertía las dos horas que pasaba solo en casa. he de añadir que sólo encontraron el principal alijo, mis instintos de delincuente me habían hecho prever una posible intervención del material y diversifiqué los escondites. tanto que, diez años después, antes de independizarme, encontré y eliminé el último (eso creo) de esos tesoros a tiempo. después he descubierto que eso también lo hacen las ardillas, con la diferencia de que ellas guardan nueces, no fotos explícitas de intercambios sexuales. (sigue)

si hay un error del que me arrepiento es de haberme suicidado profesionalmente. no por cariño a mi anterior vida profesional, sino porque ahora soy un zombi. no, no un parado. tengo empleo, pero no profesión. al suicidarme, maté no sólo lo que era como trabajador, también acabé con la posibilidad de transformación. ahora estoy en un éter laboral del que no sé cuándo ni cómo saldré. al perder mi identidad profesional, he perdido mi capacidad de autoimagen como trabajador y eso se nota cuando uno tiene que elegir a qué puestos se presenta, cuando uno tiene que escribir una carta de presentación y cuando uno tiene que responder a preguntas sobre su perfil.

pero voy a empezar por el principio.